jueves, 28 de marzo de 2013
Lo bajo de la política paraguaya
Por si el amable lector no lo había notado, nos encontramos en pleno proceso electoral. Hemos llegado en las semanas previas a las elecciones generales en Paraguay.
Las propagandas políticas y las promesas de la realización del jardín del edén en sueño sudamericano inundan cuanto medio de comunicación encuentren a su paso. La saturación y la irritación de la gente van en aumento mientras más se acerca el “Día D”.
“Por favor que ya terminen las elecciones. Total la vida del que va a entrar es lo único que va a cambiar”, le escuchaba decir a una señora que cargaba cuatro bolsas repletas de mercaderías y aguantaba estoicamente alguna propaganda electoral seguida después de una cumbia estridente en el colectivo.
En medio del alocado ritmo político que se vive en suelo paraguayo, no deja de llamar la atención un hecho que nos debería entristecer. Y es que la política paraguaya cae más bajo cada día.
Nada nuevo bajo el sol. Cierto. Empero la triste realidad no puede no desesperar a cuánto iluso ciudadano espera escuchar propuestas serias para decidir en quién depositará su confianza el próximo 21 de abril.
Escuchar los discursos de los diferentes candidatos a cuánto cargo electoral está en juego o los “debates” (griteríos) entre los oponentes no pueden producir en el común del pueblo sino desesperación por el oscuro futuro que nos espera.
Lejos de declamar sus propuestas, analizar la situación socio-económica del país o tal vez siquiera presentar las alternativas demagógicas de cada elección, los políticos paraguayos han centrado sus fuerzas durante este período en tratar de ensuciar –cómo sea posible- a sus contendientes.
La política paraguaya se ha convertido en un campo de batalla burdo en el cual quien grita e insulta más es auto proclamado vencedor.
Mientras más nos acercamos al 21 de abril, más evidente se hace que en la política criolla sigue persistiendo un modelo que margina a quienes con su inteligencia, preparación y capacidad podrían ayudar a levantar este país desmoralizado.
Así las cosas, el futuro no luce muy alentador para el día después del 21 de abril.
lunes, 10 de diciembre de 2012
El “mesías” no llegará
"Ambos se dañan a sí mismos: el que promete demasiado y el que espera demasiado".
Gotthold Ephraim Lessing
En épocas electorales, el pueblo paraguayo se parece bastante al pueblo israelita del Antiguo Testamento. A la espera de un salvador nos pasamos comiendo falsas promesas de una redención que no llega.
De acuerdo a los relatos de la Biblia cristiana y la tradición judía, durante los siglos de espera de la llegada del Redentor, del “hijo de Dios”, aparecieron ante la sociedad hebrea cientos de falsos profetas que se autoproclamaban salvadores del pueblo israelita.
En Paraguay, en las últimas dos décadas al menos, es común la aparición de nuevos salvadores cada dos o tres años.
Estos redentores engatusan –o por lo menos intentan- a cuantos se les pongan enfrente buscando conseguir un voto más. Son capaces de caminar por barrios y ciudades de las que nunca antes habían escuchado, besar niños, abrazar ancianos, bailar el “Gangnam Style” y lavar automóviles en compañía de esculturales modelos.
De acuerdo a sus discursos, el votarles nos representaría la salvación de una sociedad paraguaya que sigue sufriendo hambre, analfabetismo, falta de salud y uno de los mayores márgenes de pobreza en el mundo.
Se los conoce como políticos, un calificativo que les queda demasiado grande a algunos que no pasan de buscar sumarse a la larga lista de sanguijuelas que viven de las bondades estatales y luego de algunos años se retiran a vivir tranquilos.
Durante la época electoral –como la que estamos viviendo actualmente- prometen que con su simple llegada al poder el Paraguay se convertiría en la Suiza sudamericana.
Mentiras, patrañas, palabrerías que no sirven sino más que para engañar a la gente.
Los políticos, hábiles esgrimistas de las palabras, aprovechan la desesperación de un pueblo que no ve la hora de la llegada del mesías, el “salvador” de la política paraguaya.
Sin embargo, es tiempo de que notemos que no existe una persona que traiga la salvación a todos los males que nos aquejan como sociedad. Los que ostentan el poder no son más que la punta de una pirámide que no puede funcionar sin la base, esa que está compuesta por todos y cada uno.
No existe sistema de gobierno que pueda reemplazar a la iniciativa individual de los componentes de la sociedad.
El Paraguay no necesita de nuevos políticos, sino de un pueblo que rompa con las cadenas del desinterés, la apatía y la falta de actitud.
Se acercan las elecciones y tenemos que dejar en claro que –una vez más y como será siempre- el mesías político no llegará. La salvación del pueblo paraguayo está en la capacidad de movernos, si no estamos condenados.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Apenas un inicio
La convocatoria multitudinaria que se vio en las calles
asuncenas en estos días ha marcado un hito en la conciencia ciudadana de los
paraguayos, pero ¿y ahora qué?
Los ciudadanos paraguayos rompieron en estos días el letargo
a la que se veía sometida su conciencia desde hace un buen tiempo.
La decisión antipopular realizada por la Cámara de Diputados de otorgar 215.000 millones de guaraníes a la Justicia Electoral para el mantenimiento de miles de operadores políticos que no hacen más que sino calentar las sillas del local del TSJE.
Las quejas, los plagueos entre los círculos de amigos y las redes sociales no se hicieron esperar. Las convocatorias a través de las redes sociales tampoco, todas, pero absolutamente todas, lograron conseguir miles de “Asistiré” en apenas unas horas. Sin embargo, hubimos quienes dudamos de un pueblo que, acostumbrado a los ultrajes, ya no mostraba de manera masiva su indignación.
Los escépticos, llegamos hasta la plaza aquel viernes 25 de mayo con la intención inconsciente de encontrarnos tal vez con unas 200 personas. Nos tuvimos que tragar las palabras cuando al llegar nos vimos ante una masa de por lo menos tres mil personas “armadas” de repudio hacia una clase política podrida de vicios.
Los viejos zorros del Senado quisieron evitar el encuentro cara a cara con el pueblo, aquel mismo pueblo al que tratan de vender falsas imágenes cada cinco años, y convocaron a una sesión extraordinaria para tratar el rechazo o no del aumento.
La llamada ciudadana una vez más surgió, pero ¿podrían quizás llegar a unos cientos en algunas horas cuando el gran evento estaba preparado para 24 horas después?.
La jugada no les sirvió, y a su llegada al Palacio Legislativo, los de la Cámara Alta tuvieron que enfrentarse con el rostro enojado, hambriento, falto de salud, de aquel pueblo al que engañan con falsas promesas de paraísos que luego se convierten en infiernos de constantes ultrajes.
En dos décadas y media de transición democrática, la ciudadanía consiguió lo impensable: cambiar una decisión parlamentaria indigna, injusta y burda.
El pueblo paraguayo despertó de la anodinia por algunos días, salió a las calles y demostró quienes son los verdaderos gobernantes.
Por primera vez, el pueblo cansado, hizo sentir en sus reclamos aquella frase que retumbaba en las calles francesas durante el mayo de 1968: “Queremos a las estructuras al servicio del hombre y no al hombre al servicios de las estructuras. Queremos tener el placer de vivir y nunca más el mal del vivir”.
El pueblo paraguayo cumplió aquella frase casi imperativa del Premio Nobel Albert Camus: “Sed realistas, pedid lo imposible”.
Lo que pasó en estos días en las calles de Asunción y las diversas capitales no debe pasar a ser otro hecho aislado en la apatía paraguaya sino tan solo un inicio. El inicio de una vida política mucho mejor para el país.
Juanki Lezcano F.
lunes, 13 de febrero de 2012
De falsos colonialismos y el suelo guaraní
La polémica generada por la situación de las tierras en el
Alto Paraná ha traído al tapete de las discusiones aquel viejo mito sesgado de
odio ideológico y xenófobo que habla de que Brasil y otros países tienen intenciones
imperialistas y de invasión sobre el Paraguay.
El grupo de los “carperos” señala que las tierras ocupadas
hoy por ciudadanos brasileños (muchos de ellos con casi medio siglo de vida en
el Paraguay y con la ciudadanía paraguaya adquirida desde hace varios años) son
fruto de adjudicaciones ilegales y de un proceso de penetración brasileña con
intenciones de expandir su territorio en tierras paraguayas.
Entre otras barbaridades, los autodenominados “sin tierra”,
se proclamaron a sí mismos en los jueces de la autenticidad de la nacionalidad
paraguaya o no, según ellos para cultivar en Paraguay “hay que hablar el
guaraní y cantar el himno nacional” ¡En qué líos nos hemos metido algunos que
ya deberíamos estar buscando algún refugio donde pasar el resto de nuestros
días! Afirmaciones dignas de la Alemania Nazi, que bajo las intenciones de
buscar a los “puros” aniquiló a mi llones.
Sin embargo, si nos basamos en la definición que nuestros compatriotas de la raza paraguaya teeté nos dan del colonialismo, el pueblo paraguayo debería ser motivo de preocupación para los países vecinos. Y es que desde hace varias décadas, miles de compatriotas, por los motivos más variados, han tenido que tomar rumbos a distintos puntos del globo en busca de nuevos horizontes.
Tanto es así que en la Argentina la población paraguaya ha llegado a cerca de dos millones, en Brasil la cifra no está muy lejos, y no nos olvidemos de España.
Los defensores de la “autonomía paraguaya” han olvidado que en esos países muchos compatriotas hoy ganan dinero suficiente para mantener a sus familias que permanecen en suelo paraguayo, y reciben beneficios, como la atención médica gratuita, que son propios de los ciudadanos originarios de esos países.
El odio alentado por varias corrientes ideológicas, principalmente de izquierda, se olvida que mientras nos lamentamos por hombres y mujeres que producen en suelo guaraní existe una potencia que somete a la economía sudamericana cada vez más. No, no festejen, no hablo de Estados Unidos, sino de China.
El gigante asiático se ha convertido en el mayor comprador de materia prima proveniente de América Latina, procesandola y vendiendo de nuevo los productos manufacturados a sus proveedores que fácilmente podrían producir esos productos y venderlos, representando un mayor ingreso para las economías del continente.
Empero China se ha negado a comprar productos latinoamericanos que no sean las materias primas, obligando a las economías americanas a quedar estancadas. Si de sometimiento hablamos, este es un gran ejemplo.
Es cierto que en lo años de gobiernos colorados (el gobierno actual, estoy casi seguro, tampoco se salva de los viejos vicios) la tierra ha sido repartida de manera injusta a favor de pusilánimes del poder de turno, pero los actos de violencia y la xenofobia no son los caminos que debemos seguir para una justicia social equitativa.
Quienes hoy ocupan tierras privadas son muchas muchas veces manipulados por sus líderes que viven las bondades de los favores de algunos políticos que los apoyan. No son pocos los casos de líderes sin tierra que han sido beneficiados con algunas hectáreas de tierra para luego venderlas y disfrutar de los beneficios económicos que representa la reventa de las parcelas a extranjeros o magnates de la tierra.
Se ataca a los “colonos”, mientras que los gobiernos de turno siguen repartiendo entre sus aduladores hectáreas de tierra fértil. Si queremos progresar, no podemos caer en los chantajes de los violentos, sino que debemos buscar sistemas que permitan un desarrollo social equitativo en el respeto de las libertades personales, el Estado de Derecho y la propiedad privada.
Si no, nos esperan años de retraimiento socio-económico.
martes, 10 de enero de 2012
El protocolo “pro-dictaduras”
En diciembre pasado, en medio del ruido mediático por la
posible imposición de Venezuela como país miembro del Mercosur, de manera silenciosa
y sin mucha publicidad se firmó el protocolo de Montevideo, de “defensa de lademocracia en la región”.
El nuevo protocolo firmado por los presidentes del bloque
regional y los invitados Hugo Chávez (Venezuela) y Rafael Correa (Ecuador) da
la potestad a los países miembros del bloque a tomar medidas ante cualquier “atentado”
contra la democracia dentro del territorio de los mismos.
Las medidas incluyen el bloqueo del tránsito, la retención de
mercaderías, la suspensión de la provisión de energía, entre otras medidas. El
presidente Lugo, sin consultar a absolutamente nadie ratificó el protocolo con
su firma, a pesar de que minutos antes había asegurado que respeta lainstitucionalidad del país.
Para que el lector pueda entender pongamos una suposición
como ejemplo. En caso de que el Poder Ejecutivo del Paraguay entienda (o
declare ante sus pares del Mercosur) que un juicio político al presidente
Fernando Lugo constituye una amenaza para el orden democrático en Paraguay, el
protocolo permitirá que: Brasil pueda suspender la provisión de energía
eléctrica al Paraguay; Argentina podrá bloquear el tránsito en los ríos para
barcos paraguayos; Argentina y Brasil podrán cerrar sus fronteras con Paraguay;
Argentina, Brasil y Uruguay suspenderán vuelos con nuestro país además de que
fuerzas militares de los tres países podrán intervenir en suelo paraguayo; y
Hugo Chávez podría enviar miembros de su ejército para “mantener el orden”.
El Protocolo de Montevideo ha pasado a convertirse en el sueño
que hombres como Stroessner, Videla, Bordaberry y Pinochet hubiesen deseado
para la mantención de sus gobiernos, que “democráticamente” se mantuvieron en
el poder por varios años en países de Sudamérica causando terror y muerte a sus
opositores.
Hoy, cuando en el mundo la voz del pueblo se levanta contra
aquellos que por años han desoído el clamor popular en pos de intereses
particulares (el cuerno de la zona norte de África es un ejemplo) los gobiernos
del Mercosur han dado un paso para una nueva opresión a sus pueblos, que de
ahora en más pueden ser acusados de atentar contra la democracia por el simple
hecho de mostrar su desencanto ante el gobierno de turno.
Quienes firmaron el gobierno, grandes luchadores contra las
dictaduras militares que se impusieron en el continente sudamericano entre los
décadas de 1960 y 1980 (no olvidemos que los presidentes de Brasil y Uruguay
Dilma Rousseff y José Mujica,
respectivamente, formaron parte de la lucha armada contra las dictaduras de sus
países) demuestran que el poder puede hacer cambiar rápidamente la memoria de
quienes lo ostentan, dejando de manifiesto una vez más la vigencia de aquel viejo
postulado de John Locke: “el poder corrompe”.
El Protocolo de Montevideo deja de manifiesto como se ha
borrado de nuestras memorias una página tan oscura de la historia sudamericana
como fueron las dictaduras, dando pie a todo tipo de represión e intervención
internacional obedeciendo a los caprichos de los gobiernos amigos; y ese mis
queridos amigos es un error que no podemos permitirnos.
jueves, 5 de enero de 2012
Las locuras de quienes dicen tener la razón
En estos días el desalojo y la colocación de una verja para la preservación del uso público de la plaza
Uruguaya se han convertido en el centro de una tormenta de debates sin fin que
en lugar de buscar puntos de convergencia se han ido convirtiendo en
discusiones ideológicas sin sentido que nada tienen que ver con el quid de la
cuestión.
En medio de las
polémicas apareció (digo apareció porque hasta estos días nunca supe de la
existencia del grupo) un grupo autodenominado “Los gatos”, que en otras
palabras son la “versión paraguaya” del movimiento de los indignados que surgió
en Estados Unidos y España.
En la noche del 4 de
enero un grupo de ideas parecidas a la del grupo derribaron las obras que la
Municipalidad de Asunción estaba realizando en la Plaza Uruguaya, en la mañana
del día siguiente los miembros del grupo realizaron sentatas en el lugar para
tratar de detener la continuación de las obras.
En una entrevistarealizada por el reconocido periodista Enrique Vargas Peña en la Radio 970AM,
el líder del grupo Augusto Ferreira aseguró que ya que las leyes son fruto de
imposiciones de un grupo sobre otro las mismas pueden ser ignoradas por
protestas y crear nuevas en base a manifestaciones populares.
Entre otras tantas estrafalarias declaraciones Ferreira
aseguró que los medios buscan la criminalización de los pobres señalando que
los hechos de violencia que varios dirigentes indígenas protagonizaron y
terminaron con un policía herido de bala en el cuello no son más que
satanizaciones que los medios publican.
Ferreira en sus declaraciones no ha demostrado más que una
ideologización terrible que lo ha cegado hasta tal punto de tomarse
atribuciones de los tres poderes del estado, al ignorar leyes, crearlas mediante
asambleas populares y promulgarlas a gusto.
En un momento de la entrevista con Vargas Peña, Ferreira
aseguró sin tapujos “claro que me gustaría tener un Código Penal como yo quiero”,
afirmación digna de los autoritarismos de los más terribles.
Nadie niega el derecho de libertad de expresión y
manifestación que pueda tener cualquier persona, sin embargo es preocupante que
personas como Ferreira y su grupo de 20 personas consideren que una asamblea de
5000 personas tenga más representatividad que el electorado de cerca de
doscientas mil personas en la ciudad capital. Ideas como esta se mantienen solo
en las peores dictaduras de nuestros días como en Corea del Norte o en Cuba
donde las asambleas de los partidos oficialistas (los únicos existentes) pueden
definir el destino de millones de personas sin intento siquiera de réplica
popular.
Nadie tiene derecho a la destrucción de los bienes públicos
y mucho menos a creerse superior a las leyes vigentes.
Ferreira y su grupo pretenden implementar la vieja táctica
de la imposición por la fuerza, por la acción, sin que eso importe pasar por
encima de las leyes.
“Los Gatos” no son más que el llamado a la imposición por la
fuerza de las ideas, porque son ellos quienes tienen la razón y no el resto. El
grupo de jóvenes es una clara demostración de la esquizofrenia a la que se
puede llegar con la creencia de que la verdad absoluta está en manos de un
grupo y que un grupo de jóvenes piense así, debería comenzar a preocuparnos.
sábado, 26 de noviembre de 2011
Pan y Circo
“Panem et circenses”, literalmente “pan y circo” frase
acuñada por el poeta romano Juvenal en el siglo I (adC) describe las prácticas de
ciertos gobiernos para mantener tranquila a la población u ocultar hechos
controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja
calidad y con criterios asistencialistas.
En la Antigua Roma, Julio César mandaba distribuir el trigo gratuitamente, o
venderlo muy barato, a los más pobres, unos 200.000 beneficiarios. Tres siglos
más tarde, Aureliano continuaría la costumbre repartiendo a
300.000 personas dos panes gratuitos por
día.
Esta frase se origina en Roma en la Satira X del poeta
Romano Juvenal (circa 100 A. D.).
En su contexto, la frase en Latin panis et circenses («pan y juegos del circo») es dada como la
última atención del pueblo Romano, quien había olvidado su derecho de
nacimiento a involucrarse en la política. Juvenal muestra su desprecio por la
decadencia de sus contemporáneos Romanos. Los políticos
Romanos visualizaron un plan en 140 a. C. para ganar los votos de los pobres;
Al regalar comida barata y entretenimiento, los políticos decidieron que esta
política de "pan y circo" sería la forma más efectiva de subir al
poder.
La frase de la Antigua Roma ha cobrado actualidad más que
nunca en esto días en nuestro país.
Y es que el gobierno del cambio, ese cambio que por años
tanto habíamos esperado ha tratado de esconder sus falencias en medidas
asistencialistas que lo único que permite es el aumento de la decadencia en la
que el pueblo paraguayo se ve sumido.
Ni bien llegó al poder Lugo, a través de la Secretaría de
Acción Social (SAS) buscó implementar el programa “Tekoporã”, sistema de
pensiones muy parecido al que la dinastía populista de los Kirchner implementó
en Argentina. El proyecto inicial buscaba llegar a más del millón y medio de
personas, el proyecto, frenado en el Congreso llega hoy a cerca de 80.000
personas.
Nadie niega que la búsqueda de la justicia y equidad social
sean justas, sin embargo repartir dinero sin ningún tipo de requerimiento entre
personas que durante el mes se dedican a no hacer nada (en muchos casos, no en
todos) en lugar de buscar progresar a través del trabajo, parece demasiado
injusto.
En una actitud por demás populista el gobierno anunció en estos días que el grupo de ópera pop Il Divo aterrizará en Paraguay para ofrecer un concierto gratuito el 29 de diciembre. El acto que será pagado por la Itaipú Binacional, costará un total de cerca de 500.000 dólares. El proyecto
de concierto pasó por encima a propuestas de grupos nacionales que ofrecían
precios con los que con un 10% de lo que costará el concierto de Il Divo se podría contratar a 52 de ellos
En un intento de apaciguar las aguas que se muestran turbias
para el gobierno luguista en medio de polémicas por inseguridad, aumentos increíbles
al presupuesto para el 2012, las autoridades cerraron un contrato por la suma
antes citada, dinero con el que se podrían construir cerca de 60 casas y dar útiles a 5000 estudiantes.
No se trata de que los paraguayos nos merezcamos o no un
cierre de festejos por el Bicentenario de la Independencia dignos de cualquier
otro país, se trata de que en los políticos intentan ocultar en la vieja
técnica romana su incapacidad de argumentar, de discutir y buscar soluciones a
la decadencia en la que los malos gobiernos nos han sumido.
El pueblo, al que han desmoralizado con años de decadencia política
y económica, cae una y otra vez en la trampa que lo único que ha permitido es
anestesiar cada vez más a la masa que no se da cuenta que es abusada por los
que se han instalado en el poder y viven de las bonanzas del mismo.
Paraguay no necesita sólo “pan y circo”, necesita de una
clase política formada por los mejores, por intelectuales, hombres capaces de
dar respuestas a un porcentaje de desempleo que sigue en aumento, a la falta de
educación y salud en la que se sumida gran parte de la población.
Es hora de sacudirnos ¡Despierta Paraguay! No queremos pan y
circo, queremos frenar la decadencia y comenzar a crecer.
lunes, 17 de octubre de 2011
La ridiculización de la política paraguaya
Mario Ferreiro, conocido
conductor televisivo y radial y animador, anunció que no descarta una posible candidatura a lapresidencia de la república por el Frente Guazú (coalición de los partidos de
izquierda paraguayos).
La posible candidatura de
Ferreiro por la izquierda se suma a ya un largo historial de rostros de la
farándula que se han acercado a la política en un intento de utilizar sus
imágenes en pos de la obtención de votos.
En Paraguay ya han sido varios
los casos, muchos de ellos –lastimosamente– han sido de verdad lamentables en
cuanto a la actuación que han desempeñado, a citar: el ex presidente Nicanor
Duarte, quien fuera periodista antes de incursionar en política; la ex
intendenta de Asunción, Evanhy de Gallegos, también periodista; a los que se
suman hoy una ex modelo y ahora empresaria, Zuni Castiñeira; y un dirigente
deportivo, Horacio Cartes. El último llegado al “pelotón farandulero” de la
política es ahora Ferreiro.
La incursión de rostros mediáticos a la política no es un
fenómeno nuevo, ni mucho menos se da únicamente en el país, podríamos citar
varios casos que se han dado desde la segunda mitad del siglo pasado: Ronald Reagan,
actor de cine que luego llegaría a ser presidente de los Estados Unidos; la
Cicciolina, una actriz porno italiana que fundaría su propio partido político y
llegaría a ser diputada en su país; Arnold Schwarzenegger, actor de Hollywood,
fisicoculturista y político que llegó a ocupar el cargo de gobernador de California,
en Estados Unidos. Los casos son varios y los resultados han abarcado un espectro muy amplio de posibilidades: desde los muy buenos, hasta los desastrosos
Pero a ¿qué se debe esta
migración masiva de famosos a la política? Es simple: los movimientos políticos
–y de esto estamos hasta el cuello los paraguayos– se han demostrado incapaces
de renovar los rostros que los
representarán en las pugnas electorales y en un intento desesperado de
conseguir votos para mantenerse en el poder –o llegar a él– se apelan a medidas
casi extremas.
El Dr. Benjamín Fernández Bogad escribe en su libre " A sacudirse" que en Paraguay se sigue imponiendo
un modelo prebendarista para la elección interna de los candidatos, hoy llega
al poder quien aporta más y no quien por su inteligencia, capacidad y
preparación podría ofrecer por lo menos un mejor trabajo en el intento por
levantar este país que se encuentra cada vez más en decadencia y desmoralizado.
Se rumorea que en Paraguay se
debe comprar por lo menos el 25% de los votos para que los votantes no voten
por quienes les habían pagado ya antes. Lo peor de todo es que este mal ha llegado
ya incluso a los centros de estudiantes universitarios, agrandando una cadena
mafiosa que parece no tener fin para desgracia de los paraguayos.
Las elecciones en Paraguay han
llegado a ser incluso más costosas que las de México (país con el gasto electoral
más elevado en Latinoamérica). Con números como estos, el mismo Eligio Ayala,
el más grande estadista que haya visto este país, no podría superar siquiera
una elección interna, sentencia Fernández Bogado
La política paraguaya se ha
ridiculizado hasta no más poder, hoy nos encontramos ante actuaciones dignas de
un circo. Los paraguayos nos merecemos más que experimentos políticos en pos de
la estabilización del “zoquete” de los muchachos, nos merecemos gobiernos
serios de gente capacitada, inteligente, pero esto no va a pasar mientras “no
nos sacudamos”.
Juanki Lezcano F.
juankilezcanof@gmail.com
martes, 13 de septiembre de 2011
El catolicismo ideologizado
Hace poco más de una semana me sorprendía con algunas
publicaciones en ABC Color en las que un miembro de la Conferencia Episcopal
Paraguaya reconocía que varios miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo y la Organización Campesina del Norte eran “líderes de base” y ex seminaristas devenidos en fanáticos extremistas de las ideologías marxistas.
Falta de acompañamiento de los laicos y la renuncia
de algunos grupos a la Doctrina Social originaron los grupos radicales.
“Quienes hoy están en la OCN y aún en el EPP, fueron gentes formadas por la
Iglesia, pero se quedaron y empezaron a razonar por su cuenta”, dijo el obispo
emérito, Mons. Óscar Páez.
Sin embargo cuánto sucede hoy en el seno del
catolicismo paraguayo no es ninguna novedad, la ideologización a la que han
sometido varios representantes de Roma en nuestro país ha causado graves estragos
en nuestro país en ocasiones anteriores.
Ya en la década de los años ’40 del siglo pasado,
con la llegada del General Higinio Morínigo a la presidencia de la república,
apoyado fuertemente por los miembros del Corporativismo Católico o “Tiempistas”,
se inició una fuerte represión hacia cuantos atentaban en contra de los “valores
cristianos apostólicos romanos”.
En aquellos años el conservadurismo, la extrema
derecha, hoy el progresismo radical, la izquierda, han infectado a los
principales referentes católicos de nuestro país.
Qué lejos han quedado aquellos años de lo que los
historiadores llaman la “primera evangelización”, cuando jesuitas, dominicos y
franciscanos se internaban en las selvas buscando llegar a los habitantes
autóctonos de estos lares con palabras de “salvación”.
Hoy no son más que recuerdos nostálgicos los nombres de
hombres como Buenaventura Suárez, Roque González, Alonso del Castillo, o tantos
otros que convencidos del amor a su Cristo se convirtieron en la piedra del
zapato de cuantos perseguían a los “salvajes” y los comercializaban como “seres
sin almas”.
Aunque hoy me considere alejado de la religión, un “no
creyente” cuasi agnóstico, negar el trabajo y el legado de estos hombres será
negar la historia de este país.
Si bien se ha dado el primer paso, el reconocimiento del problema,
la solución no radica en el llamado a un congreso, como hoy pretende la CEP, la
solución va mucho más allá, pero yo, yo no soy quien para indicar el camino.
Juanki
Lezcano F.
miércoles, 17 de agosto de 2011
La culpa la tenemos nosotros
Casi a diario desayunamos con la noticia de algún asalto, algún asesinato, alguna pelea, algún polibandi que haya entrado en acción o un nuevo caso (de los tantos que tenemos) de corrupción del algún político. Verdaderamente atroz ¿no es así?
El último fin de semana la Policía Nacional registró un nuevo récord en cuanto a hechos violentos se refiere, 44 muertes, una cifra nunca antes alcanzada, suena terrible, pero es nuestra realidad.
¿Quién tiene la culpa? ¿A quién deberíamos colgar por la terrible situación en la que nuestro país se encuentra inmerso? ¿Las autoridades? ¿El Presidente? ¿Los políticos?
Los culpables, queridos lectores, somos nosotros, si, nosotros. Parece paradójico que me tome el atrevimiento de acusar a las víctimas de ser las culpables de la situación, pero pensemos un poco y llegaremos a la misma conclusión.
Y es que somos nosotros quienes ante la inoperancia estatal, los casos de corrupción, la indiferencia de las autoridades, nos sumimos en la apatía, en el conformismo, si total “estamos en Paraguay”.
No pasamos de las quejas y cuando se convocan a marchas, como hace algunos días bajo el título ¡Basta Ya!, nos quedamos sentados en la comodidad de nuestros hogares, mientras los demás, que sí son serios con cuanto realmente piensan, salen a las calles a gritar por nosotros.
Mientras de discursos, plagueos y lamentos se tratan alrededor de una mesa nos encontramos con grandes pensadores, grandes idealistas, pero a la hora de salir a la acción, las ideas no se pueden canalizar.
Hay personas que obviamente no quieren que hablemos, que prefieren un pueblo callado, sumiso, miedoso, y que siguen metiendo en nuestras cabezas los fantasmas de los largos años de dictadura en la que se vio sumida nuestra nación.
Mientras se pueda usar la fuerza ¿para qué usar el diálogo? Sin embargo, las palabras siempre mantendrán su poder, las palabras hacen que las cosas tomen su significado y si se escuchan enuncian la verdad….y la verdad es que algo en este país va muy mal ¿no? Y seguirá muy mal mientras tengamos un pueblo miedoso pero “el pueblo no debe temer a sus gobernantes, sino que los gobernantes deberán temer a su pueblo”.
Llegó la hora de que en nuestro país levantemos la voz y gritemos que "Queremos las estructuras al servicio del hombre y no al hombre al servicio de las estructuras. Queremos tener el placer de vivir y nunca más el mal de vivir."
Juanki Lezcano Flecha
juankilezcanof@gmail.com
lunes, 11 de julio de 2011
El poder causa amnesia
Era marzo del 2006, yo tenía apenas 13 años, todavía no entendía demasiado (tampoco me interesaba entender mucho) la sucesión de hechos que en nuestro país se estaban dando.
A mis oídos de pre adolescente habían llegado los comentarios de los adultos de que Nicanor Duarte Frutos, el presidente del Paraguay por aquellos días, pretendía violentar a una señora llamada Constitución para poder volver a gobernar a partir del 2008. Recuerdo todavía muy claramente que por aquellos días un grupo de personas aparecía en todos los medios convocando a una manifestación en contra de la violación a la Constitución y contra la reelección que tanto daño había causado en manos de gente inescrupulosa. Las imágenes pasan en mi mente de aquella manifestación multitudinaria en las plazas del Congreso en la que un hombre, por aquel entonces sacerdote y obispo emérito de San Pedro, llamado Fernando Lugo gritaba un rotundo NO A LA REELECCION y MENOS AL METODO QUE SE PRETENDIA USAR PARA VIOLENTAR LA CONSTITUCION.
Algunos meses después aquel hombre se lanzaba como candidato a la presidencia de la República para lograr una tremenda victoria el 20 de abril de 2008. Era el fin de la hegemonía de los coloretes, de la mafia, del prebendarismo político y el inicio de una transición política marcada por la esperanza en el nuevo gobierno del ex sacerdote.
Sin embargo, “el poder corrompe”, ya lo decía Lord Acton varios siglos atrás y hoy en día la vigencia de esta frase se ha demostrado, y “el poder busca expandirse y concentrarse” esto nos lo han demostrado claramente Lugo y sus amigos, aquellos que hace 5 años gritaban rotundamente no a la reelección vía enmienda constitucional y que hoy, estando ya en el poder, buscan atacar y violentar la Carta Magna de la misma manera que los colorados pretendieron hacer hace algunos años.
“Cambia, todo cambia”, ya lo cantaban Lugo, el gorilón Chávez y la sombra Congo el 15 de agosto de 2008, en un festival en la fachada litoral del Palacio de López luego de los actos de asunción al mando del primero frente a miles de personas que habían asistido al inicio de una “primavera democrática” que daba visos claros de que en Paraguay también se podría cambiar.
El estribillo del gran escritor Julio Nuhmauser y célebre por las interpretaciones de la “Negra” Mercedes Sosa se convirtió en la frase favorita de los miembros del gobierno, sobre todo de cuantos pertenecen a la “izquierda caviar” y que hoy buscan perpetuarse en el poder como sus grandes ídolos Correa, Morales y Chávez van logrando en sus respectivos países.
“Cambia, todo cambia”, ¡Cuánta razón tenía Nuhmauser! Si no preguntémosle a Lugo.
Juanki Lezcano F.
juank_lzkno@hotmail.com
El Obispo de los pobres con vida de empresario capitalista
Han pasado ya poco más de 3 años de aquel histórico 20 de abril de 2008. Histórico, porque representó el fin de lo que los historiadores llaman 2ª hegemonía colorada, histórico porque en aquella jornada dominical el pueblo paraguayo demostró que, aunque muy en el fondo, tiene cierta conciencia democrática y que si los factores se conjugan como para despertarla puede ser devastadora para cuantos gobiernen al servicio de su agrupación política y no para el pueblo.
Con el devenir de los años aquellos que no sean protagonistas de estos años podrán mirar más objetivamente el accionar de quien hoy ocupa el sillón presidencial en el Palacio de López.
Sin embargo, algunos fanatiquillos baratos se arriesgan a afirmar que el presidente Lugo es el peor que pudo haber tenido el país, otro grupo, compuestos de hurreros y chupamedias, se encarga de difundir que Lugo es el Mesías político que durante años esperó el país. Yo, sinceramente hablando, siento más afinidad con cuanto afirman los primeros.
Es cierto que Lugo está por cumplir apenas 3 años en el poder, contra 60 y tanto de los colorados, sin embargo lo que he visto hasta ahora no me deja creer cuanto afirman los hurreros de su entorno.
Entre sus numerosos logros (¿?) se encuentran: el crecimiento económico del 2010; el trabajo en obras públicas; los festejos del Bicentenario y otras tantas cosas más gritan desaforados sus partidarios. Permitan dudarlo y echar al aire una carcajada irónica.
El crecimiento económico del 2010 y las predicciones favorables no se deben más que al trabajo de los productores, pasando desde los más grandes hacendados y llegando al pequeño campesino que con sacrificio se despierta todas las mañanas esperando confiado el momento de la zafra para la venta de sus productos. Siendo sincero, políticas de incentivo a la producción no las he escuchado y los bajos gravámenes se mantienen gracias a la presión del sector productivo, no olvidemos que este gobierno desde hace un buen tiempo tiene entre ceja y ceja el aumento de los impuestos a ciertos productos, especialmente aquellos que provienen de las grandes producciones, olvidándose que en entre los “malditos” productores está también don “Juan Pérez” que con tremendo esfuerzo económico (ni que decir físico) consiguió cultivar una bendita hectárea de soja (o algún otro cultivo que algún técnico le ofreció como la solución a sus problemas).
No olvidemos tampoco la defensa que los hombres del presidente hacen a cuantos invaden tierras de productores, violando el derecho constitucional del respeto a la propiedad privada ¡Este gobierno si que apoya la producción!
Podríamos seguir discutiendo horas sobre las cuestiones que incumben a las políticas de este gobierno solamente que paciencia es lo que menos le sobra a este servidor.
“A Lugo lo persiguen por sus cuestiones personales y por sus numerosos viajes cuando sus viajes fueron en gran parte motivados por su enfermedad”, es cierto que el presidente tuvo que viajar por su enfermedad (dos o tres veces), lo simpático es entonces que Lugo tenía como parte de su tratamiento participar del cumpleaños de una hija de Correa, un viaje de placer por Asia, los varios viajes a Venezuela, de ser así ¡Yo también quiero enfermar!
Lo cierto y concreto es que el presidente de las sandalias, el “obispo y presidente de los pobres” poco y nada se acuerda de los mismos, pues mientras madres mueren a la hora del parto por falta de sistemas de control en el interior, él viaja a Cuba para tratarse de un golpe en el talón.
Lugo podría pasar a la historia del país como el presidente ausente, el hombre denominado defensor de los pobres, seguidor de Marx, Lenin, Engels y que sin embargo lleva una vida de capitalista. Las vueltas que da la vida.
Juanki Lezcano F.
juank_lzkno@hotmail.com
jueves, 2 de junio de 2011
Mafia, pobreza y oportunismo
La informalidad se ha convertido en un agregado más del paisaje paraguayo, desde la frontera hasta en los alrededores de las canchas, desde la salida del aeropuerto hasta en las adyacencias de los centros comerciales concurridos por la gente de la alta sociedad, en todas partes nos encontramos con la misma.En estos días se hizo, una vez más, extremadamente evidente. Me explico: Cerro Porteño alcanzó de manera histórica su 6ª semifinal en la Copa Libertadores de América, el torneo continental de fútbol más importante a nivel de clubes. La gente, parte importante del espectáculo futbolístico se volcó a las calles en pos de adquirir una entrada para la fiesta que se viviría la noche del jueves (1 de junio) en el estadio del populoso equipo de la capital paraguaya.
Filas de simpatizantes que alcanzaban hasta 7 cuadras, personas que habían pasado la noche entera esperando a que las boleterías se habilitaran para adquirir una entrada. Un espectáculo de pasión por el club (del cual yo no soy simpatizante) que incluso quienes alentamos por el archirrival a nivel local debemos de reconocer y respetar.
La fiesta se estaba armando, sin embargo una vez más aparecieron en escena unos personajes que ya varias veces han amargado situaciones como la que se vivió en estos días en la zona de la Avenida 5ª de nuestra capital: los revendedores, personas que adquieren las entradas al mismo precio con el cual son expedidas para el público y que, jugando con la desesperación de la gente que busca participar del encuentro deportivo, las ofrecen a precios que fácilmente llegan a triplicar el costo original, quedándose con buena parte de las entradas expendidas. 1- Las disposiciones de la comisión directiva de Cerro Porteño había dejado en claro que quienes desearan participan del evento podrían retirar solo una entrada por persona, sin embargo en poder de los revendedores había como mínimo 20 a 50 entradas, he aquí que surge mi primera pregunta ¿Cómo es posible esto? ¿Existe acaso participación de personas relacionadas a la organización que facilitan las entradas a los revendedores y frustran a los hinchas que durante horas esperaban estoicamente en las filas? Algo no huele bien en todo esto.
2- Un colega de un canal televisivo se encontraba realizando una nota en las cercanías del local de expendio de entradas sobre la reventa, mientras realizaba su trabajo fue rodeado por los revendedores (en algunos casos a punto de agredir físicamente al colega) que gritaban que cuanto afirmaba la prensa sobre la incomodidad de la gente con respecto a la reventa era mentira, falacias inventadas por la prensa y que ellos eran simplemente pobres que necesitaban dar de comer a sus respectivas familias, afirmando incluso que tenían pérdidas en el “negocio” ¿Será acaso que este servidor sea un simple mentiroso o el único que se siente incómodo por la existencia de tan atroz oportunismo? ¿Será que las miles de personas que se quedaron sin entradas por no poder pagar las elevadas sumas que estos personajes pedían estarán contentos por la situación?
Mafia, pobreza y oportunismo crearon un coctel de tipo molotov que en cualquier momento pudo haber explotado de manera violenta, varias personas amenazaron con golpear a los revendedores si no conseguían entradas.
La pobreza no justifica la marginalidad como buscan falsamente justificar quienes pretenden legalizar y minimizar los hechos ilegales con los que a diario nos encontramos o ¿acaso no existen personas que de la más extrema pobreza han sabido levantar cabeza y establecerse a través del esfuerzo?
¿Será que quienes a diario trabajan para ganar un sueldo justo tienen la culpa de la situación de los demás? El verdadero culpable tiene un nombre: El Estado, aquella organización que debería velar por el desarrollo de oportunidades en pos de la eliminación de la marginación a la que se ven sometidos miles de compatriotas y que hace años en Paraguay está encabezada por un grupo de personajes que no velan más que por sus propios intereses.
Llegó la hora de dar soluciones, buscar alternativas, crear legislaciones para erradicar la marginalidad, la informalidad y el maldito oportunismo de quienes se aprovechan de cuantos buscan participar de una fiesta deportiva.
Juanki Lezcano Flecha
juank_lzkno@hotmail.com
lunes, 16 de mayo de 2011
¿Por qué festejar el Bicentenario?
Asunción muestra una cara distinta, se enseñorea, como debería ser siempre, los antiguos edificios de nuestra ciudad capital lucen majestuosos, los colores de la bandera paraguaya han tomado las calles, el sábado 14 y el domingo 15 el pueblo (una buena parte del mismo) colmó las calles céntricas, se escuchaban cantos patrios con un entusiasmo que últimamente se evidenciaba sólo durante los partidos de fútbol de la albirroja.
Los festejos del 200º aniversario de la gesta independentista de nuestro país han sido verdaderamente hermosos, tal vez a algunos no les hayan parecido impresionantes, tal vez hayan sido sencillos, pero para quienes aún nos dejamos impresionar por la sencillez han sido majestuosos. Pero ¿por qué festejar? ¿Existe algún motivo para festejar un simple “accidente” histórico, como definiría cierto periodista al hecho de haber nacido en esta tierra?
Es cierto que si hacemos un resumen de nuestros 200 años de vida independiente tuvimos 2 de las dictaduras más largas y crueles del continente, una época de desarrollo en ascenso, dos guerras bastante duras para el pueblo tanto económica como demográficamente, un período de inestabilidad política muy grande, una época de progreso y libertad, y no podemos olvidar la corrupción, el amiguismo, el prebendarismo, frutos todos de 60 años de hegemonía de una agrupación política y que hoy se encuentran aún en plena vigencia.
Es cierto tal vez que culturalmente nuestro país sea bastante pobre comparado con la vasta historia de algunos países de la región; es cierto que para encontrar libros de algunos autores como Vasilij Grossman, Graham Green, etc. debe rebuscar hasta los más recónditos rincones de las librerías del país, obteniendo resultados negativos, muy seguidamente, y teniendo que esperar alguna visita a Buenos Aires en pos de encontrar lo deseado; no es menos cierto que nuestras bibliotecas son bastante pobres o que el índice de pobreza y desempleo es desalentador.
Pero ¿todo esto convierte a nuestra vida en un trágico accidente del determinismo de la naturaleza que pasaremos maldiciendo por el resto de nuestras vidas?
Llámenme iluso irracional pero yo aún creo que se puede lograr un país mejor y estoy orgulloso de haber nacido en nuestro país, aún así no crean que afirme que es el mejor lugar del mundo, porque estamos bastante lejos de serlo.
¿Qué hay para ponerse orgulloso? ¿Existe algún motivo para el fervor “irracional” del patriotismo en estos días?
Discúlpenme quienes afirman que no es así, pero yo creo que es así. Para mí es imposible no enorgullecerme cuando pienso en los Yegros (de quienes con orgullo, sencillez y con mucho sentimiento de desmerecimiento puedo decir desciendo), Molas, Troche, Caballero, hombres jóvenes que deseaban ser partícipes de la historia del país, que deseaban no permanecer sometidos a un poder extranjero que rendía honores a un rey a quien nunca le habían visto la cara, aquella noche del 14 de mayo y madrugada del 15 salieron a las calles de la tranquila Asunción colonial en pos de un sueño de libertad y en busca de la instauración de la democracia en nuestro país, aquel sistema del que había escuchado hablar desde la lejana Francia de la Ilustración y que, aunque imperfecto, es hasta hoy el mejor sistema de gobierno para el desarrollo de las libertades individuales y colectivas.
Cuando pienso en mi abuelo que hasta hoy en día, con sus más de 60 años aún se levanta a las 5 de la mañana para ir a trabajar en el campo, ese mismo campo del que extrajo frutos para dar de comer y hacer estudiar (como el de joven soñaba pero que por la pobreza no pudo) y dar una carrera a sus 10 hijos, hoy todos ellos profesionales. Cuando pienso en mis padres que se privaron de todo para poder hacer estudiar a sus 4 hijos, uno de ellos hoy estudiando una carrera universitaria y trabajando en el diario más importante del país y los otros 3 cursando los últimos años del colegio.
Cuando pienso en todo esto ¿Cómo no ponerme orgulloso de esta patria (del latín Pater, padre, es decir el lugar, la historia, todo lo que los padres transmiten a sus hijos)?
Es cierto que a nuestro país aún le falta mucho pero no podemos quedarnos en las quejas, en el llanto por la “desgracia” de haber nacido en el Paraguay, cuando pretenden pisar al pueblo deberíamos salir a las calles con el mismo ímpetu con el que se salió en estos días, deberíamos trabajar con pasión en nuestros ámbitos en pos del desarrollo, deberíamos desear ser parte de la historia de nuestro país como tantos lo han hecho a lo largo de estos casi 500 años de historia del Paraguay.
Con sólo lamentos no conseguimos nada, así que ¡Manos a la obra! Y ¡Feliz Bicentenario Paraguay!
Juanki Lezcano F.
juank_lzkno@hotmail.com
domingo, 8 de mayo de 2011
Lugo debe dar explicaciones y debe darlas ya
Tal vez esta opinión resulte extemporánea o un poco retrasada debido a que los hechos a los que voy a referirme sucedieron ya hace algunas semanas, sin embargo el constante ataque a la soberanía del pueblo y al sistema democrático por parte del entorno del Presidente de la República me empujan a redactar este opúsculo.
Ante la incredulidad de muchos hace algunas semanas Fernando Lugo exigió la renuncia del presidente del Instituto Nacional para el Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT), Ing, Eugenio Alonso.
El hoy ex titular de la cartera estatal venía soportando ya desde hace varios meses fuertes ataques de ciertos sectores populares (varios de ellos grupos que habían apoyado la campaña de Lugo) por su fuerte negativa a las compras de las tierras del empresario brasiguayo Ulises Rodrigo Teixeira. Esta zona, totalmente infructuosa para su uso agrícola, además de estar cubierta en una amplia parte por bosques nativos, esta preparada para ser vendida con precios extraordinarios lo que se hubiese convertido un nuevo zarpazo a las arcas estatales paraguayas que ya han sido bastante manoseadas durante mucho tiempo.
Tiempo después de nuestro presidente exigió también la renuncia del titular de Aduanas, Javier Contreras, de un notable trabajo en la lucha contra la piratería y en la recaudación en su cartera.
Ante el asombro y las constantes reprimendas hacia el Presidente por parte de varios sectores de la sociedad ante dichos cambios, salió al paso de la polémica el secretario del presidente, Miguel Ángel López Perito (a quien además las “malas lenguas” atribuyen los cambios antes citados) a afirmar que el Presidente no debía dar explicaciones a la opinión pública por las movidas realizadas.
Evidentemente el secretario (que bastante ha aprovechado de los beneficio$ del poder desde el 2008) se encontraba en aquel momento desubicado geográficamente, olvidándose que para su desgracia, y la de tantos otros monos que hacen saltos acrobáticos para poder usurpar un poco al sufrido pueblo paraguayo, los regímenes totalitarios de la época se encuentran un poco más hacia el norte del continente sudamericano.
López Perito ha demostrado su total ignorancia del concepto “democracia”, así que hagamos un pequeño recuento del significa etimológico de esta palabra. “Democracia” es de origen griego, nace de la conjunción de dos palabras: “demos”, pueblo y “kratos”, gobierno, es decir que el significado del término es “gobierno del pueblo”.
Este sistema, imperfecto es cierto, pero que más responde a las necesidades del ser humano ha vuelto a reinar en nuestro país hace 22 años, después de 35 años de sangre, lucha, lágrimas y cercenamiento de las libertades, tanto individuales como colectivas. Por la lucha de la vuelta de este sistema de gobierno durante el autoritario gobierno stronistas murieron muchos hombres y mujeres, otros siguen vivos (algunos de ellos hoy disfrutan del poder y se han olvidado por completo de aquellos años de lucha), y hoy después de 22 años un grupo de sanguijuelas pretenden extinguirlo.
El polémico secretario de estado se olvidó que fue a través de este sistema de gobierno popular que debe elegir un representante para la administración de la res pública que el ocupa el cargo del que disfruta de sobremanera ¿O acaso no es el pueblo el verdadero soberano? ¿O es que López Perito se olvidó ya que fue el pueblo soberano quien, cansado de 61 años de manoseos y corrupción, votó al hoy presidente con la esperanza de que el cambio por el bien del Paraguay llegaría con la alternancia política?
Ese mismo pueblo es el que sigue esperando que se comience a trabajar, el mismo que sigue esperando que el presidente deje de pasearse por el mundo para sentarse en su escritorio y comenzar a diagramar proyectos en pos de un desarrollo sustentable para todos los sectores.
Ese mismo pueblo que anda cansado debido a que debe partirse el alma para solventar los gastos de los viajes presidenciales, los desmesurados salarios parlamentarios, los salarios de los miles de planilleros que siguen obteniendo puestos por favores políticos dejando sin trabajo a gente capacitada y desfalcando las arcas del Estado, y que por todo eso permanece callado, aún no ha conseguido levantarse para reclamar a sus gobernantes, pero que el día que decida romper el silencio más de uno temblará.
Quienes hoy en día están en lo que podríamos llamar la punta de la “pirámide del poder” pretenden enseñarnos que ellos son la parte esencial de la estructura, cuando se olvidan que sin nosotros, el pueblo, la base de la pirámide no son nada y pueden derrumbarse en cualquier momento.
Así que Fernando esperamos que comiences a dar explicaciones, pero ¡Las queremos YA!
Juanki Lezcano F.
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